A mí se me queda cara de "lelo" pensando en ello y cuando me doy cuenta, me veo con una sonrisa de oreja a oreja. ¡Roberto! Reacciona, sólo lo estás pensando, aún no ha sucedido. Pero es que lo vivo como si estuviera pasando en este preciso momento.
Me imagino colocando el árbol de navidad, jugando con ellos al fútbol y sacando a pasear a nuestro perro "Cooper", elaborando unos ricos bizcochitos e incluso decorándolos con caritas sonrientes y con ojitos caricaturescos.
Nos vamos de compras y nos probamos ese modelito que tanto le gusta a mamá y a papá, y nos reímos mientras hacemos un pase de modelos que ni la Pasarela Cibeles. Caminamos por la calle y me entra un arrebato de estrujamiento y de besuqueo, y los niños claro se tronchan de risa al ver la cara que pone la gente que está paseando junto a nosotros. Montamos en el autobús o en el metro y veo la cara de curiosidad y expectación que ponen, y se agarran a mis brazos ante la incertidumbre de lo desconocido...
Hay momentos como estos que aunque no hayan sucedido los vivo como si fuera la primera vez.
