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viernes, 17 de junio de 2016

Datos curiosos de Hungría: Educación

El otro día os mostré algunos datos curiosos sobre Hungría. Hoy os traigo otros tantos, esta vez relacionados con la Educación.  La información es aproximada, ya que se trata de datos del año 2014 y ha sido obtenida de la página www.universia.net. Espero que os guste.



miércoles, 11 de mayo de 2016

Con respecto a la educación de los niños...

Hace unos días María José (www.papasporadopcion.blogspot.com.es) me pidió que escribiera un post en su blog a modo de “invitado”(guest posting). Algo que me halaga, viniendo de uno de los mejores blogs que conozco en temas referidos a la adopción. Aprovechando una de sus últimas entradas, he decidido escribir sobre el tema Familia-Escuela-Profesores. Hablo desde mi experiencia y en concreto con el trabajo que he realizado con alumnos de Educación Secundaria (desde los 12 hasta los 18/19). Espero que os guste y que mi opinión sirva para aclararos alguna idea.

Sin duda la colaboración familia-escuela resulta indispensable en el proceso de desarrollo aprendizaje de los niños tanto como alumnos y como personas. Por experiencia propia a lo largo de mis muchos años de trabajo y desempeñando diferentes funciones ya sea como profesor, tutor, coordinador o jefe de departamento, la interrelación entre la familia y la escuela ha sido uno de los principales objetivos que me he planteado.

Cuando un alumno llega nuevo a un centro, el desconocimiento es total. Muchas veces (con frecuencia), los expedientes de los alumnos llegan al nuevo centro bien entrado el curso, de manera que es esencial tener un primer contacto con las familias para conseguir información de diferente índole: trayectoria académica, gustos, preferencias, carácter, problemas, situación familiar, etc. Este primer contacto es fundamental.

En la sociedad actual en la que vivimos, y en ocasiones por las dificultades que supone pedir permiso en el trabajo para acudir a una reunión con el tutor/profesor correspondiente, muchas de estas reuniones caen en el olvido. En otras ocasiones, que las hay, el desinterés familiar pesa y mucho en esta falta de comunicación.

Son muchas las alternativas posibles ante este tipo de situaciones: agenda escolar, correo electrónico, teléfono, … aunque sin duda alguna lo idóneo sería una reunión presencial.

Algunas familias piensan que con acudir la primera vez al centro y “hacer acto de presencia” ya es suficiente. Craso error. La comunicación debe ser fluida y mantenida a lo largo de todo el curso. Evidentemente si el alumno va bien, el contacto será menor, aunque nunca está de más decir “estoy satisfecho con el trabajo y la actitud de “Fulanito”, o “Ánimo y que siga trabajando como hasta ahora”, o “De seguir así no tendrá problemas para superar los objetivos del curso”. Se trata de un refuerzo positivo. Aquellos que piensen que no hace falta decir nada, están equivocados.

Como indicaba, las reuniones o el contacto no deben perderse y es conveniente que el profesor comunique bien directamente a las familias o al tutor (que en este caso sería el intermediario que recoge toda la información del resto de profesores) cualquier cambio significativo que estime oportuno (falta de material, conductas disruptivas, cambio en el carácter, falta de trabajo o de colaboración...). Dicen que es mejor prevenir que curar, y en este caso también podemos aplicar este dicho al campo educativo.

En ocasiones somos los profesores los que damos el aviso de que un alumno no ve bien en clase, tiene pérdidas auditivas, dislexia, transtornos en la alimentación, problemas con drogas, déficit de atención, etc y eso que sólo estamos unas horas del día con ellos. De igual modo que nosotros comunicamos esos cambios que nos llaman la atención y que pueden ser síntomas de algo más, las familias deberían de responder de la misma forma, haciendo que se tenga una visión más completa del alumno y de esta forma poder resolver / solucionar / ayudar en la medida más apropiada posible.

Casos más concretos son los alumnos con necesidades especiales con los que la comunicación debería ser aún mucho más fluida y en la que además intervienen otros profesiones y departamentos como es el caso del Departamento de Orientación. Nuestros niños adoptados se encuentran dentro de este grupo. Con ellos hay que trabajar mucho más a fondo a nivel individual y a nivel grupal. Muchos traen una “mochila” muy pesada, vivencias, situaciones, problemas con el idioma, adaptación, etc. La colaboración resulta indispensable (profesores, Departamento de Orientación, SAI, familia, amigos…)

No todos los profesores se involucran de la misma forma, pero esto ocurre como en todos los trabajos. Es una lástima pensar que en tu mismo gremio puede haber personas que están ahí porque querían un puesto fijo y que la falta de motivación o qué se yo, provoque que se limiten única y exclusivamente a dar un temario. Afortunadamente estos son pocos casos, pero en ocasiones son los que dan mala fama al resto.

¿Cómo debe ser un buen profesor? Ante todo debe de tener Motivación, el resto viene solo. Si al terminar la jornada estás a gusto con lo que has conseguido, ten por seguro que tu trabajo habrá estado bien hecho. Y cuando hablo de trabajo bien hecho no me refiero a haber podido dar unos contenidos concretos, sino a muchas cosas: he conseguido que “A” pida las cosas por favor, o haya levantado la mano para participar, o no se tuerza cuando escribe, o que corrija los ejercicios, o que los haga, o que sea capaz de trabajar en grupo, que te planteen preguntas, tengan inquietudes, se interesen por un tema, por un libro, por una noticia.... ¡Son tantas las satisfacciones que puedes llegar a tener en una hora de clase!...

A veces los profesores nos vemos con las manos atadas a la hora de trabajar. He llegado a encontrarme en clases con ratios muy elevadas y con una gran heterogeneidad tanto a nivel curricular como personal. Hay alumnos con los que necesitas trabajar directamente, otros son más autónomos, pero en cualquier caso una ratio elevada es contraproducente tanto para los docentes como para los propios alumnos. Ante esta situación poco se puede hacer ya que los agrupamientos y las ratios vienen ya preestablecidas. Si, efectivamente, uno puede preparar materiales concretos para esos alumnos (materiales de refuerzo o consolidación con o si adaptaciones curriculares sean significativas o no significativas), pero el tiempo de clase es el que hay y si en 55 minutos tengo que atender a 30 alumnos, tengo una media de 1,8 minutos por persona. Es frecuente que uno haga uso de los recreos, los descansos o de horas fuera de la jornada laboral para intentar solventar conductas, aclarar contenidos, … en definitiva, ayudarles en su quehacer diario. Y para ello es fundamental la colaboración de la familia.

Ejemplos y situaciones concretas podría poner cientos. No quiero alargarme. Podría escribirse un libro. Simplemente sirvan estas líneas como pincelada de cómo creo que debería ser la relación familia-profesores, de su valor e importancia.

Concluyendo, no siempre es todo positivo, cada día, cada hora y con cada grupo se plantean nuevos retos (nuevos objetivos, mantener o mejorar los que ya se han tratado...). Ser profesor significa estar en la línea de fuego a diario, en constante alerta. La ayuda de las familias es inestimable para poder llevar a cabo nuestra tarea, y sin ellos no sería lo mismo.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Huérfanos del Ébola


El otro día leí una noticia a través de internet, que he querido rescatarla para mostrárosla. Parece que en España ya nos hemos olvidado del ébola tras la recuperación de la enfermera contagiada. 

Esta enfermedad sigue existiendo y hay muchas más personas contagiadas de las que podamos imaginar. Claro que al residir en otros países, los medios de comunicación no le dan tanto peso. Desde mi punto de vista hay que darle la importancia que se merece.

Os muestro una parte de la noticia, y al final de la misma os pongo un vínculo por si queréis leerla completa.

Unos 4.000 niños se han quedado sin padres en los países afectados por la epidemia.

Los datos oficiales indican que en Sierra Leona, cada día 80 personas se infectan de ébola. Sin embargo, los voluntarios que están sobre el terreno piensan que la cifra podría ser dos o tres veces mayor. Ellos también denuncian que no hay camas suficientes para atender a todos los pacientes. Se calcula que ahora mismo hay solo 800 libres, por lo que si se echan cuentas, en 10 días no habrá ninguna disponible. Por eso, el gobierno de Sierra Leona está enviando a muchos enfermos a sus casas para que sean las propias familias las que cuiden de ellos, poniendo así en riesgo de contagio a muchas más personas, Hay casos de familias enteras que han muerto y cuyos cadáveres han estado en la casa hasta cuatro días antes de que los equipos de enterramiento los recogieran.

En este momento, a pesar de la ayuda internacional (que llega tarde y muy despacio) y de los muchos voluntarios que hay, además de las estructuras sanitarias, hacen falta alimentos y más personal médico para atender a todos los enfermos. Otro dato: este curso los colegios no han abierto para evitar las aglomeraciones de personas y la propagación del virus; por ello, cientos de miles de niños y niñas están en sus casas sin recibir educación.
Como en tantas otras crisis, los niños y niñas son los más vulnerables y los que más sufren las consecuencias de esta situación. Según Unicef, de los 16 millones de personas que viven en los países más afectados por la epidemia, 8,5 son niños y jóvenes menores de 20 años.
Con la ayuda enviada por las misiones salesianas españolas han procedido a reformar una de sus escuelas para convertirla en un centro de acogida. En él solo reciben a menores que han perdido a sus familias pero no a los que están infectados de ébola, ya que esos niños supondrían un riesgo para los otros y los trabajadores.
Los niños y niñas que llegan remitidos por el gobierno sierraleonés y por Unicef, pasan por un periodo de cuarentena antes de pasar al centro. Cada menor tiene su propio grifo y ducha para evitar contagios. Cada tres horas se les toma la temperatura; si alguno de ellos presenta síntomas de la enfermedad es aislado y trasladado a una carpa especial donde el médico que trabaja con ellos hace los análisis que son enviados al laboratorio. Si el niño da positivo es derivado a uno de los centros de tratamiento de la enfermedad.
El equipo que trabaja en el área de cuarentena está compuesto principalmente por personal sanitario y jóvenes que han sobrevivido al ébola y que por tanto están libres de un nuevo contagio. El objetivo de los misioneros salesianos es, al igual que hacen en su trabajo con los menores de la calle, reunificar a estos niños y niñas con algún familiar cuando la ocasión lo permita y, en caso de no lograrlo, buscar familias de acogida que se encarguen de ellos. No contemplan la adopción internacional de estos menores.
Según Unicef, en los principales países afectados por el ébola, 3,5 millones de niños no pueden acudir a los centros escolares. Solo en las escuelas que dirigen los salesianos en Liberia y Sierra Leona, más de 10.000 niños y niñas se han quedado en sus casas; por eso piensan en cómo hacer posible que estos jóvenes no pierdan el curso.
Si la epidemia se prolongase en el tiempo, entonces los misioneros tienen pensado poner en marcha un sistema de educación a través de la radio, Pero para ello hace falta disponer de una emisora y de personas que realmente sepan enseñar utilizando un micrófono. Ellos esperan que no se tenga que llegar a este caso extremo, pero tienen que contemplar todas las posibilidades e ir adelantando trabajo.
El padre Crisafulli (uno de los referentes principales de las misiones salesianas) se presenta optimista y está convencido que la batalla contra el ébola la van a ganar. Porque cuentan con el arma más poderosa: la esperanza.

La noticia completa la podéis encontrar en:

http://elpais.com/elpais/2014/11/11/planeta_futuro/1415706633_011138.html