Hoy ha sido un día especial. Nuestro grupo de formación se ha reunido de nuevo para intercambiar pareceres. Ha sido imposible que nos reuniéramos todos, pero al final entre unos y otros nos hemos puesto al día. Es impresionante, pero tras comentar nuestras experiencias uno se siente tan relajado que parece flotar en una nube. Además se ha dado el caso que ha habido buenas noticias por parte de alguno de los componentes.
Cuando nos hemos ido, me he dejado llevar por la imaginación y me pongo en situación de tener ya a mis retoños a mi lado. ¡Qué sensación! ¡Cómo envidio a todos esos padres que están a punto de conocer a sus pequeñuelos! A nosotros aún nos queda un tiempo prudencial.
Durante la charleta ha salido el tema del nombre de los niños. Es algo sobre lo que estaba a punto de escribir, de hecho tengo pendiente por subir un listado de nombres de niños húngaros con sus respectivos significados (el problema es que lo he realizado en una tabla y como es demasiado extensa, el blog se bloquea. Cuando resuelva el problema la colgaré). Como iba diciendo, la cuestión de mantener el nombre del niño es algo que ya había rondado por mi cabeza.
Hay muchas opiniones al respecto. Nosotros de siempre hemos hablado sobre el nombre de nuestros niños. Nuestros preferidos son Javier, Marta, María y Roberto. ¿Pero es correcto olvidarse de los nombres originales de los niños? Algunos psicólogos opinan que los niños están deseando llamarse con nombres diferentes a los suyos, como si se tratase de una nueva vida, de un borrón y cuenta nueva. Otros piensan que el cambio puede afectarles psicológicamente y puede significar una pérdida de identidad. Desde mi punto de vista opino que todo depende de dos factores; por un lado puede haber nombres que en castellano pueden ser ofensivos o denigrantes por lo que se entendería perfectamente que se cambiasen; por otro lado el cambio o no de los nombres depende en gran parte de la edad de los niños. Si éstos son pequeños la adaptación a los nuevos nombres no tendrá tanta repercusión. Si las edades son mayores, la adaptación puede ser más difícil. Otra opción podría ser conservar su nombre original como segundo nombre.
¿Y vosotros qué opináis?

