El mundo de la adopción internacional no es un camino de rosas. Son muchos los problemas que las familias encuentran en este largo proceso:
Retrasos, paralizaciones, tiempos de espera incomprensibles, etc. Hace unos días me informaron de la situación de dos familias españolas que estaban en proceso de adopción en Etiopía. La situación es francamente grave. Os dejo la información para aquellos que no sepáis lo ocurrido.
Sylvia y Jero posan con su hijo Mario Tinsae, que cumplirá tres años el
próximo septiembre.
Las madres ejercen de portavoces, al otro lado del ordenador. Las
comunicaciones son difíciles y, por las tardes, la lluvia provoca cortes de
luz, así que la cita por Skype es de buena mañana. Sonia se disculpa: de vez en cuando se le rompe la voz
mientras relata el «calvario» que ha llevado a esta madrileña a pedir ayuda a
gritos en las redes sociales para poder sacar a su hijo de Etiopía.
Se encuentra desde hace 115 días en un hotel de Adís Abeba, la capital del país
africano. No está sola en su aventura. Además de su marido, Rubén, le acompaña otra pareja en la
misma situación: Sylvia y Jero. No se conocían hace cuatro
meses, pero hoy son casi familia. Los cuatro comparten habitación y via
crucis, con dos niños etíopes: Mikel
Tamirat, que cumplió un año el pasado 22 de junio, y Mario Tinsae, que soplará tres velas
en septiembre. Son hijos suyos desde el pasado 1 de abril, pero no los pueden
sacar del país.
Sonia y Rubén, Sylvia y Jero iniciaron los trámites de adopción en 2006.
Eligieron Etiopía porque les parecía un país «fiable» («anda, que si lo
llegamos a saber...»). El proceso judicial obligatorio para la adopción en el
país africano les hizo padres el pasado 1 de abril. La vuelta estaba prevista
para finales de ese mes, pero un problema burocrático hizo que el juez revocara
la sentencia: uno de los documentos había sido supuestamente falseado por el
director del hospicio, que se encuentra desde entonces en busca y captura. El 5
de junio comenzó un segundo juicio en el que se instaba al Ministerio de la Mujer de Etiopía (Mowa)
a redactar de nuevo el documento de forma «rápida y urgente» para proceder a la
readopción: «Mismos niños, mismos padres». Mikel y Mario podían vivir con sus
nuevas familias durante el proceso.
El escrito, en esta ocasión, se tenía que rehacer a nivel regional, debido
a un conflicto competencial. Sin embargo, el Mowa de la región de Pueblos del
Sur, de donde proceden los niños, se negó a hacer este trámite porque decía
estar «en contra de la adopción», a pesar de que se certificó que el origen de
los niños era «limpio». «Y ahí nos hemos quedado», suspira Sylvia. La cosa se
complica en verano, porque el juzgado cierra durante agosto y septiembre.
«Tenemos visado hasta el 29 de septiembre y, si nos vamos, los niños vuelven al
orfanato», afirman los españoles.
Sonia y Rubén, Sylvia y Jero apelan desde junio a las instituciones
españolas en busca de «una llamada que desbloquee el proceso». El Instituto de la Familia de la Comunidad de
Madrid envió una carta, avalada por el Ministerio de Servicios Sociales, al Mowa solicitando que se
agilizaran los trámites para la adopción de los dos pequeños. «Han hecho todo
lo que han podido», reconoce Sonia.
Los cuatro meses de periplo han pasado factura a las cuentas
de las dos parejas. Sylvia, además, ha perdido su trabajo. «Estamos en la ruina
total, vivimos de la ayuda de nuestras familias. Cuando volvamos no podremos ni
mantener la casa, pero ahora lo importante es salir de aquí los seis», dice.
«Estamos completamente solos en esto. Entre la injerencia y el abandono debería
existir un término medio».
Tras leer la noticia, me pongo en situación y no quiero pensar por lo que están pasando. Ayer recibí un correo electrónico para la recogida de firmas de manera que el Ministerio de Asuntos Exteriores pueda intervenir en esta problemática. Llevan recogidas unas 61.000, pero aún necesitan 14.000 más. Os pongo el enlace por si alguno queréis colaborar en la petición:
