
Aunque nosotros, futuros padres adoptivos, no practiquemos deportes, tenemos que tener muy claro que éste es uno de los elementos fundamentales en el desarrollo de nuestros hijos: les ayuda a desarrollarse tanto física como mentalmente, evita el sedentarismo... Y es algo que tiene que estar presente en su día a día. Gracias a él podrán desarrollar su psicomotricidad y además favorecerá sus habilidades sociales, poder relacionarse con otros niños, aprender a trabajar en equipo, seguir unas normas o reglas que son la base del juego, y valorarán su propio esfuerzo personal y las ventajas del mismo.

No sólo
deben practicarlo en el colegio. Cualquier momento es bueno para hacerlo y ahí
debemos estar nosotros, dispuestos a compartir ese momento, esa vivencia.
Además contribuirá a fortalecer el vínculo que nos une a ellos. El paseo de ir
a hacer la compra, escenificar canciones, bailes, solicitar su ayuda en el
jardín, o cuando hay que sacar la compra del coche pueden ser algunos ejemplos
de esos primeros inicios.

A
medida que el niño crezca su interés por realizar un tipo concreto de deporte
irá en aumento. Esta decisión podrá estar influida muchas veces por los medios
de comunicación, por lo que ha visto en el patio del colegio, por lo que ha
decidido otro compañero, pero en cualquier caso la decisión debería tomarla el
niño.
Evidentemente nosotros les podemos orientar. No sería lógico que un niño
de 5 años quisiera tener como deporte preferido el parapente, escalada,
puenting o descenso por barrancos. Cada edad tiene sus deportes, y además hay
que tener en cuenta las propias capacidades y habilidades de nuestros hijos.
El
deporte puede contribuir a la concentración, a la relación, etc, por ello es
indispensable pensar también en las características concretas de nuestro hijo y
no dejarnos llevar únicamente por las características del grupo de edad al que
pertenece nuestro hijo (por ejemplo el rango de edad).
Otro
aspecto importante es la competitividad en el deporte sobre todo en edades
tempranas. No se debería ejercer presión en este aspecto, hay que priorizar la
diversión en todo momento. Fomentar el entretenimiento, el placer, el gusto por
el juego y el deporte debe de ser una de nuestras metas y además debemos
contribuir a la motivación hacia ello; deberemos animarlos y estimularlos
cuando las cosas o los resultados no salgan como se espera y no criticarlos
porque no han salido como nosotros hubiéramos querido.
El
deporte además es uno de los aspectos más importantes en la formación de la
personalidad de nuestros hijos, les permitirá aprender a manejar logros y
fracasos y a entender el valor de la práctica y la preparación para mejorar el
rendimiento así como entender el concepto de justo e injusto, a aceptar la
autoridad adulta y la autodisciplina.
Para
ellos nosotros seremos un referente directo, un modelo a seguir, así que es un
aspecto que debemos de cuidar mucho. Nuestros hijos tenderán a imitarnos, así
que debemos ponernos las pilas y actuar en consecuencia.
Ya sabéis lo que nos espera, así que ir empezando a practicar deportes !!!
