
Hoy la cosa va de metáforas, así que pensemos de forma alegórica para entender el post.
Así como el jardinero prepara el terreno con cuidado y esmero, abona, planta las semillas, poda cuando es necesario y espera recoger los frutos, así espero yo a mis hungaritos.
El fin de semana pasado me tocó ponerme manos a la obra y preparar el jardín con la llegada de la primavera. Quitar hierbas, podas de última hora, remover la tierra...Una explosión de color estallaba en los tallos de los de los árboles: el almendro, el albaricoque y el paraguayo han comenzado a sacar sus flores. Pronto les tocará el turno al manzano, los perales y el cerezo, que empiezan a despuntar.
La adopción es como un árbol, tiene sus ramas que son las familias, y a medida que transcurre el tiempo, llegado el momento tiene sus primeros frutos, esos primeros tallos, las nuevas yemas, las primeras flores. A veces hay parones, problemas y decepciones, al igual que el árbol tiene sus podas, sus ramas secas, sus plagas... Pero con cariño, y cuidados se recuperan.
Los frutos están por llegar. Y este año creo que serán los mejores que pueda llegar a tener.
Os espero con tanto cariño y amor... Prometo cuidaros siempre.... Os quiero mucho ¡mis hungaritos!
