Durante estos días ha sido inevitable ver a los embajadores de los Reyes Magos en los centros comerciales, e incluso en alguno de ellos a los propios Reyes recibiendo las cartas de los niños para este día tan especial. No han pasado inadvertidos mis pensamientos imaginando a mis hungaritos en los brazos de sus majestades contándoles lo que han escrito y cuáles son sus peticiones. Más de una vez me he quedado parado viendo la cara de incredulidad, de alegría, y de sorpresa de esos niños que ven como la magia y la ilusión por los Reyes Magos se convierte en realidad y que están ahí esperando a recibirles con los brazos abiertos.
He pensado en los preparativos previos: agua y comida para los camellos, unos dulces navideños junto a tres vasos de agua para sus majestades, e incluso una carta de agradecimiento. ¿Cómo lo organizaré cuando lleguen mis hungaritos?
Supongo que el año que viene esa sensación podré hacerla realidad y ser yo mismo quién les lleve a verlos, y que todos juntos organicemos su llegada.
Entre tanto, esta mañana cuando me he levantado me he dirigido al salón y cuál sería mi sorpresa al ver que los Reyes Magos habían dejado unas enormes cajas. (Me ha costado entrar ya que abultaban muchísimo).
Para que lo sepáis me han dejado para todos vosotros: ilusión, esperanza, alegría y una pizca de paciencia. Os los reparto a modo virtual. Ahí van...
¡¡¡ Feliz día de Reyes a todos !!!

