
Durante todo el fin de semana me encontraba nervioso, esperando el momento, qué preguntar, que pasos habían dado, cuál había sido su experiencia.
Al llamar al timbre de la puerta se oyó un rápido correteo procedente del pasillo. Flora había corrido a esconderse en un recodo del salón. Si al principio parecía tímida, luego fue todo lo contrario. Al poco tiempo estaba haciéndonos un tierno regalo: nos hizo un dibujo y puso su nombre. Lo hizo en un "plis-plas" y nos lo dio con su mejor sonrisa.
¡Se la veía tan feliz!, que claro a mí se me caía la baba (como siga así, me voy a deshidratar).
Es una niña vivaracha, con una sonrisa contagiosa y muy lista.
La tarde continuó hablando del viaje y de la estancia en Hungría. Evidentemente se nos planteó el eterno problema del idioma. Aunque tengamos el apoyo de "Google Translator" hay que ponerse con el idioma si o sí.
Ángeles / Arturo, muchísimas gracias por compartir vuestras vivencias y sentimientos. Nos ha ayudado muchísimo. Esperemos que pronto os podamos dar la buena noticia y podáis compartirla con nosotros. Un abrazo muy fuerte.