miércoles, 17 de diciembre de 2014

La vela mágica (Cuento dedicado a mis "hungaritos")

Esta noche he soñado con mis futuros hijos. No he podido apreciar claramente sus rostros, pero lo que si he visto ha sido una sonrisa resplandeciente que se dirigía hacia nosotros, un barullo de emoción, y carcajadas a raudales. 
Me he despertado con una sonrisa de oreja a oreja y me he vuelto a dormir pensando en ellos. De nuevo he vuelto a soñar que les contaba un cuento sentado en el margen de su cama mientras me miraban atentamente. El cuento decía algo así:

Érase una vez una familia de velas. Mamá vela era muy recelosa y siempre tenía a su hijita Vela (en adelante "Velita"), cerca de ella por miedo a que le pudiera pasar algo.
Velita era muy imaginativa, decía que tenía poderes mágicos y soñaba con poder volar como las estrellas. Por las noches Velita se escapaba de casa y visitaba a los niños cuando dormían, les arropaba, les cuidaba cuando estaban enfermos, les susurraba lindas canciones...
Un día descubrió que cada vez que los niños a los que visitaba por la noche se portaban bien, ella tenía más energía. 
Velita comentó lo que ocurría a sus papás. Ellos no la creyeron. Además, a sus padres no les gustaba la idea de que Velita estuviera por las noches visitando a los niños, así que la castigaron sin salir de casa.
Velita se puso triste, muy triste. Por sus ojitos cristalinos rodaban lágrimas de cera.
El quinto día de estar castigada se asomó por la ventana y miró hacia el cielo. Quiso saltar al jardín para visitar de nuevo a sus queridos niños, pero resbaló. En un instante se vio flotando en el aire precipitándose hacia el suelo, pero de forma inesperada algo ocurrió. El tiempo pareció detenerse y a Velita se salieron unas relucientes y esponjosas alas.
Con valentía decidió agitar sus alas. Velita estaba volando. Al principio no sabía como cambiar de rumbo y formaba unas piruetas muy extrañas, pero pronto aprendió. Podía volar tan alto que hasta tocaba las estrellas. Velita se sentía tremendamente feliz.
Esa primera noche pudo visitar a cientos de niños.
Comprendió que el milagro se había producido gracias a esos niños. Cuando los niños se portaban bien ella conseguía energía mágica y de esa forma podía volar.
Así que si por la noche veis una luz moverse en el cielo, es posible que se trate de Velita en uno de esos vuelos, buscando a niños a los que arropar y susurrarles canciones.


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