miércoles, 10 de septiembre de 2014

¡ Especial Budapest ! (Segunda Parte)

Ya estoy aquí, de nuevo para mostraros la segunda parte del viaje:



En Budapest muchos objetos que en principio podrían pasar desapercibidos gozaban de nuestra más sincera admiración. Os pongo dos ejemplos muy sencillos. Los buzones de correos, que en España son de color amarillo, en Budapest tienen su estilo y carácter propio, son estilizados ,  están elevados del suelo y son de color rojo.
Las tapas de las alcantarillas están muy decoradas, con motivos florales y geométricos.
Dos elementos comunes que están diseñados con mucho gusto. ¿A que no os lo habíais planteado? A medida que pasaban los días comprobamos que definitivamente Budapest se había convertido en una de las ciudades más maravillosas que habíamos conocido.

Las noches son especialmente atractivas, las calles están llenas de gente que vive y disfruta de la vida nocturna. Las terrazas están llenas. Nosotros no somos mucho de salir por la noche, pero en esta ocasión he de reconoceros que disfrutar de un buen helado o de una "copichuela" sentados en una terracita, tenía mucho encanto.


Los 10 mejores ruin pubs de Budapest
Además en Budapest existen los denominados "Ruin Bars". Se trata de locales ubicados en edificios con más de 100 años que han sido reaprovechados para la hostelería (bares, pubs). Los dueños pagan un precio más que simbólico para "rehabilitarlos" y ponerlos en funcionamiento. Lo más llamativo de estos "Ruin Bars" son la decoración que poseen. Te puedes encontrar con sofás de lo más "yeyé", muebles antiguos, parte de un automóvil,bañeras, sillas colgadas en en la pared, mesas en el techo, una lavadora, estatuas vanguardistas, cuadros enigmáticos, etc. Son una sorpresa continua para todo aquel que no sepa muy bien dónde se ha metido. Algunos de los más conocidos son: Szimpla Kert, Instant, Púder, Fogas Haz, Csendes, etc, pero hay muchos más.

Estos establecimientos van más allá del concepto de pub/bar, se convierten en un espacio cultural y social donde el arte, la diversión y el ocio se mezclan. Hay que tener en cuenta que Budapest es una ciudad muy cosmopolita y que es una ciudad universitaria. Quizá esto tenga mucho que ver en el ambiente tan alegre y extrovertido.

También existen los Ice-Bar. Se trata de locales/pubs en los que la temperatura ronda los -20º C. Para poder soportar temperatura te proporcionan un abrigo. En algunos, en la entrada te da la bienvenida un personaje vestido de esquimal o de pingüino. Muy peculiar, pero sinceramente, estoy acostumbrado o otro tipo de locales con temperaturas un poquito más agradables.

Una de las joyas de Budapest es claramente nuestro querido Danubio que limita la zona de Buda y Pest. Los numerosos puentes que enlazan ambas zonas se iluminan de noche mostrando un panorama fantástico. El más conocido es el "Puente de las Cadenas". Se trata de un puente en el que los cables principales han sido sustituidos por eslabones rígidos. Sus extremos están custodiados por dos leones a cada lado. 

Existen muchas leyendas en relación a este puente (desde que se construyó un túnel para colocar el puente en días de lluvia y que así no se estropease, hasta que el arquitecto que lo diseñó saltó del puente al ver que su obra no era perfecta al descubrir que a los leones les faltaba la lengua...). 
Como veis existen leyendas para todos los gustos.


En ambas orillas del Danubio existen barcos en los que poder disfrutar de un paseo tranquilo o no tan tranquilo. La oferta es amplia (con cena, con copas, con discoteca, o simplemente un paseo). La panorámica varía mucho si el recorrido se realiza por el día o por la noche, ya que los edificios iluminados se reflejan en el agua. Ver el Castillo, o el Parlamento iluminado por la noche no tiene precio. Ya os comenté que nosotros compramos un billete de autobús que nos incluía también paseos en barco ilimitados durante dos días, de manera que pudimos disfrutar de esta panorámica tanto de día como de noche. Eso sí, por la noche si estáis en cubierta llevaros algo de abrigo porque la temperatura desciende.

El deleite del Danubio no sólo radica en estos paseos en barco. Nosotros realizamos varios paseos por la orilla descubriendo rincones cuanto menos singulares. 

En una de esas zonas hay una escultura que la gente llama "la princesita" o "el duende de Budapest". Es una estatua sentada sobre la baradilla que separa el Danubio de la orilla de Pest, junto a la vía del tranvía. Está realizada en bronce y a escala real. Se trata de la hija del autor (Laszlo Marton), que decidió representar a su hija con un disfraz. Es relativamente reciente, ya que se colocó en la década de 1990.

 Otra de las zonas con la que disfrutamos fue el Parlamento. Es un edificio con carácter propio, simétrico, elegante y majestuoso. Puede visitarse, aunque recomiendo que se realice la reserva con cierta antelación ya que es uno de los edificios más solicitados por los turistas.
El ala norte alberga la oficina del Primer Ministro, mientras el ala sur las del Presidente de la República. Además desde el año 2000 se pueden admirar en él las joyas de coronación de Hungría (la corona, el cetro, el obre y la espalda de estillo renacentista).

Delante del Parlamento, a orillas del Danubio hay un monumento dedicado a los judíos. Muchos fueron sacados del gueto y ejecutados en esta zona durante la II Guerra Mundial. Según dicen, antes de ejecutarles se descalzaban y posteriormente eran lanzados al río. Los zapatos eran un bien preciado por lo que se reaprovechaban. Este monumento se realizó en 2005 por Gyula Pauer y Can Togay.  Toda una simbología que da mucho qué pensar en el ser humano.


Y mañana la tercera y última entrega...

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