domingo, 27 de octubre de 2013

Reunión y reflexión sobre el nombre de los niños

Hoy ha sido un día especial. Nuestro grupo de formación se ha reunido de nuevo para intercambiar pareceres. Ha sido imposible que nos reuniéramos todos, pero al final entre unos y otros nos hemos puesto al día. Es impresionante, pero tras comentar nuestras experiencias uno se siente tan relajado que parece flotar en una nube. Además se ha dado el caso que ha habido buenas noticias por parte de alguno de los componentes.
Cuando nos hemos ido, me he dejado llevar por la imaginación y me pongo en situación de tener ya a mis retoños a mi lado. ¡Qué sensación! ¡Cómo envidio a todos esos padres que están a punto de conocer a sus pequeñuelos! A nosotros aún nos queda un tiempo prudencial.
Durante la charleta ha salido el tema del nombre de los niños. Es algo sobre lo que estaba a punto de escribir, de hecho tengo pendiente por subir un listado de nombres de niños húngaros con sus respectivos significados (el problema es que lo he realizado en una tabla y como es demasiado extensa, el blog se bloquea. Cuando resuelva el problema la colgaré). Como iba diciendo, la cuestión de mantener el nombre del niño es algo que ya había rondado por mi cabeza.
Hay muchas opiniones al respecto. Nosotros de siempre hemos hablado sobre el nombre de nuestros niños. Nuestros preferidos son Javier, Marta, María y Roberto. ¿Pero es correcto olvidarse de los nombres originales de los niños? Algunos psicólogos opinan que los niños están deseando llamarse con nombres diferentes a los suyos, como si se tratase de una nueva vida, de un borrón y cuenta nueva. Otros piensan que el cambio puede afectarles psicológicamente  y puede significar una pérdida de identidad. Desde mi punto de vista opino que todo depende de dos factores; por un lado puede haber nombres que en castellano pueden ser ofensivos o denigrantes por lo que se entendería perfectamente que se cambiasen; por otro lado el cambio o no de los nombres depende en gran parte de la edad de los niños. Si éstos son pequeños la adaptación a los nuevos nombres  no tendrá tanta repercusión. Si las edades son mayores, la adaptación puede ser más difícil. Otra opción podría ser conservar su nombre original como segundo nombre.
¿Y vosotros qué opináis?

7 comentarios:

  1. nuestro hijo se llama Dang Si Jia (Jia pronunciando J como si fuese francés.
    Dang era el apellido del director del orfanato, si mal no entendí, asíq ue se lo ponían a todos. Impersonal.
    En el consulado de Beijing sólo permitían dos nombres así que decidimos ponerle SIXIA, que es como suena prácticamente la suma de sus os nobres chinos en gallego, y que significa "pensamiento excelente" (en China no se pone nombre al recién nacido, primero se espera un tiempo prudencial para ver como es su carácter y se le adjudica un nombre acorde con él), y luego LINO, porque es el nombre de un amigo (y conocido poeta) que nos presentó a mí y a mí marido. Ahora es Sixia Lino y así se suma su origen y el nuestro
    :-)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Desconocía la costumbre de poner el nombre a los niños chinos tras pasar un tiempo prudencial. Curioso. Muchas gracias por tu aportación.

      Eliminar
  2. Nosotros también lo hemos hablado muchas veces... y tampoco lo tenemos muy claro.
    Al principio del proceso, pensábamos en los nombres que hubiésemos querido para nuestros hijos biológicos, pero creo que es importante la idea que suelen decir del "luto por el hijo no nacido" y de que no es una sustitución, así que decidimos esperar.
    Esperar a verle la carita, a ver cuántos años tiene... tantas cosas. Lo que tenemos claro es que nos gustaría que mantuviese su nombre, por conservar su identidad, pero ya no sabemos si solo o acompañado. Hemos pensado en dejar sólo su nombre si es fácil de decir en español y si el niño ya es mayor. Si fuese difícil de decir en español, o bien le pondríamos otro delante,(aunque nunca me gustaron los nombres compuestos) o un mote para que le llamen en la familia y amigos. Si, como dices, fuese denigrante, lo cambiaríamos, claro.

    Pero es eso, hemos preferido esperar, creemos que este es un proceso en el que ya nos dirigen demasiado y que hay cosas que hay que dejar fluir o que, simplemente, sean porque han de ser.

    Lorena

    ResponderEliminar
  3. Por nuestra parte le hemos dado tantas vueltas... nuestros niños no serán bebés cuando vengan y su nombre será parte de su identidad. Sólo lo que decías, si su nombre de nacimiento puede suponerle dificultades en España, o se va pasar la vida deletreándolo, tenemos pensado ponerle un segundo nombre, que tenga la opción de usar uno u otro... pero hasta que no estemos con ellos no tomaremos la decisión final, a su lado... y quizás un poco como lo que decía cormelana, esperar a ver quiénes y cómo son y buscar un nombre acorde.
    En Hungría, con la convivencia obligatoria durante más de un mes antes de la adopción, tienes la posibilidad de darle vueltas a estas decisiones cuando ya estás en situación en lugar de tener que tomar la decisión en la distancia.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me parece muy importante conservar el nombre del niño siempre que sea pronunciable y no pueda dar luegar a bromas y demás por su sonido diferente. En mi caso al llegar mi hijo ya mayor le dejamos el nombre que tenía y le añadimos un segundo nombre español por si lo quería usar algún día.
      Solo usa su nombre húngaro y está muy contento de conservarlo.

      Eliminar
    2. Gracias Gloria por su opinión. Resulta muy difícil encontrar a familias que hayan adoptado en Hungría. Si te parece podrías escribirme a través del formulario de la izquierda (con total privacidad, ya que tanto los comentarios, como tu email no aparecerán publicados en ningún momento), para contarme algo más de tu experiencia, cómo os trasladasteis a Hungría, qué problemas encontrasteis, qué echasteis de menos cuando estuvisteis allí, ....
      Muchas gracias por tu colaboración.

      Eliminar